




















Lorien Elle Vande-Luxen Bass
NOMBRE: Lorien Elle Van Der-Luxen Bass/ Lorienelle Von Der Rosen/ Lorie Lowell
EDAD: 38
NACIONALIDAD: Austriaca - Norteamericana
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RESIDENCIA ACTUAL: Dublin, Irlanda.
FAMILIA: Van Der-Luxen Bass / Von Der Rosen
BIOGRAFIA
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El nacimiento de los gemelos Llolant y Lorien fue un hecho casi de lo más normal en su familia. Provenientes de un acaudalado matrimonio dedicado a las cuestiones petroleras, fueron producto del séptimo embarazo de su madre, quien contaba con dos más de gemelos y uno también de trillizos, por lo que no fue un acontecimiento relevante. El Padre Richard VanDer-Luxen, proveniente de una aristocrática, reconocida y pudiente familia austriaca quien por años gozó de privilegios, pero que con la nacionalización de sus empresas se vio en serios aprietos financieros, por lo que cuando Richard logró conquistar a la hermosa Rose Elisse Bass, hija única del empresario texano Henry Bass, quien debía toda su fortuna a los yacimientos petroleros y la comercialización de los mismos, las cosas cambiaron para Richard. Éste, era realmente ágil y diestro en los negocios, por lo que en compañía de su ahora suegro, lograron capitales más que generosos, razón por la cual la familia gozaba de una más que enorme fortuna y reputación en Norteamérica.
Los primeros años de Lorien transcurrieron tranquilamente, una niña feliz, que adoraba la naturaleza y a la cual no le faltaba nada, quizás por verlo de alguna forma lo que no tenía muy presente era el amor de sus padres quien compensaban todo con juguetes, ropa, viajes, caprichos y regalos, los chicos VanDer-Luxen eran atendidos cada uno por su nana, pocas veces veían a sus padres. La familia era numerosa, aunque eso era para compensar que ambos progenitores habían sido hijos únicos, por lo que ellos hicieron lo contrario. Para ese momento, los abuelos de ambas partes ya había fallecido, la familia Van Der-Luxen Bass era sólo un puñado numeroso de chiquillos malcriados y banales, con una incipiente educación de calidad, de muy pocos modales y cero tolerancia.
A la edad de 5 años, los padres decidieron celebrar haciendo un viaje especial, acordando que irían casi todos los miembros de la familia, con excepción de los gemelos menores, por considerar que al ser tan pequeños, harían que todo fuera muy lento y no podrían tan vez disfrutar de esta aventura. El viaje comprendía una singular ruta a los parajes exóticos asiáticos, donde la diversión parecía garantizada. Así emprendieron la travesía sin contar que el avión particular sufriría un desperfecto y tendrían un accidente donde la familia junto con el piloto y la tripulación perecerían.
Llolant (el mayor de los gemelos) y Lorien quedaron a su suerte. Sin familiares quienes pudieran hacerse cargo, no quedó más remedio que el que estuvieran bajo la custodia del albacea familiar, Ernest Mc Creig, hombre dedicado a los negocios, quien tampoco se había casado, ni tenía hijos, así que no era algo que quisiera tener, ya estaba demasiado ocupado en el trabajo para tener que cuidar niños, por lo que decidió que los chicos debían de recluirse en una escuela-Orfanato. Las cosas para los gemelos cambiaron drásticamente, sin nanas, sin lujos, sin caprichos… así pasaron sus días entre estudios y educación sumamente estricta, pero adecuada. Llolant quien tenía una naturaleza que lo hacía aventurero y desafiante pasaba largos periodos entre castigos y detenciones escolares, así como recluido en su habitación o en el cuarto especial. Lorien por su parte, era de naturaleza amorosa, pero con todo lo vivido, se volvió demasiado callada e introvertida, su refugio era la gran biblioteca donde pasaba la mayor parte de su tiempo, fuera por los deberes, o, por sus ratos de ocio, había encontrado que ahí podía fugarse a miles de lugares, además gracias a eso la pequeña acumulaba un montón de conocimientos que le servían para ir más adelante que el resto. Pero ambos gemelos eran unidos, siempre se las ingeniaban para pasar tiempo juntos y conversar, además Lloly, como le llamaba únicamente ella, era a quien podía confiarle sus dudas, sus miedos, sus interrogantes. Su confidente más leal, su amigo más fiel, su otro yo.
Cuando se acercaba su aniversario número 12, el colegio sufrió los embates de una fuerte tormenta, donde la caída de un rayo generó un incendió de proporciones épicas en las instalaciones. El caos que imperó fue por demás tremendo, en esa confusión Llolant aprovechó la oportunidad y escapó. Los noticieros abarrotaron las noticias con la magnitud de la tragedia, consternando a la ciudadanía con este fatal hecho, pues varios niños habían muerto en el incidente.
Así que Lorie fue notificada que su hermano había perecido. Nuevamente se quedaba sola. Sí de por sí ya era una niña reservada, el peso de esa perdida, la hizo no sólo callada, sino severa y dura, más que nunca rehuía el establecer lazos cercanos. Ahora, además tenía que sufrir un nuevo cambio de lugar, esta vez la mudaron a Nueva York.
El llegar a su nuevo hogar fue algo que a la chica parecía ser intrascendente, pues siempre tenía el rostro inexpresivo, de facciones refinadas y modales impecables, pero sin emotividad alguna, o, si la tenía, quizás la guardaba sólo para sí. Desde los primeros meses se ganó a sus maestros y directivos, porque no sólo cumplía con lo requerido, sino siempre iba un paso adelante, parecía que su vida no giraba más que en torno a sus deberes y a conocer y saber más sobre cualquier tema, adoraba el arte, la naturaleza, la fotografía, las ciencias… quizás por herencia o una habilidad particular era muy diestra con los números, pese a que no le prestara mucha importancia.
Gracias a ese buen concepto en el que la tenían, le permitían llevar una carga mayor de asignaturas, adelantando unas o tomando matriculas extras, fue de esta manera que conoció a Danaely, una chica que curiosamente era casi idéntica físicamente a ella, desde el primer momento se hicieron buenas amigas y confidentes. Cuando llegó el momento en que por edad debían ellas salir del sistema de internado, pues también se cumplían los plazos legales para que Lorien tomara posesión de la herencia y negocios familiares, ya que hasta el momento era la única sobreviviente de la que se tenía conocimiento, no quedando más remedio que entregarle la acaudalada fortuna de los padres. Lorien en ese momento lo que menos sentía era felicidad por el hecho de tener que irse, así que al llegar el momento de salir, le propuso a su amiga que se fueran y vivieran juntas.
El agobio que sentía por tener que salir al exterior cuando había pasado toda su vida recluida, era algo que le asustaba, pero su forma fría e inexpresiva le impedía mostrarlo. Y ahí se encontraba, una chica con 21 años y muchas responsabilidades que cumplir, aunque de golpe también tenía todo aquello que ya le era ajeno, sin embargo, nada de su “nueva” riqueza nublaba su juicio, pues hasta ahora el sr. Mc Creig aunque duro, había mostrado que era digno de confianza, por lo que celebraron un contrato en dónde él seguiría al frente de las empresas mientras la chica se preparaba de forma adecuada, al tiempo que le serviría de mentor para poder asumir en un futuro las riendas.
Lorien analizaba que, si de cierta forma la vida le había arrebatado a su familia y a su gemelo, la vida también le había traído a alguien más, por lo que ayudándose del parecido entre ambas, Lorien adoptó a Danaely como su gemela, esto también representaba una oportunidad a la chica, pues carecía de padres como ella, lo que llevó a reunirlas como una familia. Desde entonces, ambas chicas estuvieron juntas, y el dinero del que ahora gozaba Lorien les permitía cursar los estudios y tener una vida por demás holgada.
En realidad quien las miraba juntas no dudaba de que fueran gemelas, y ellas lo disfrutaban. Dana optó por tomar una formación en artes, mientras que Lorien quería estudiar leyes, pero para poder hacerlo, se le exigía primeramente tener alguna otra formación primero, por lo que consideró que debía estudiar finanzas, pues también le ayudaría a llevar mejor su papel en el mundo corporativo. Mientras eso sucedía, Dana con su carácter dulce y desenvuelto fue cada vez llenándose de más amigos y dejando un poco de lado los estudios, cosa que a Lorien no le agradaba, pero nunca se metía en las decisiones de Dana, había aprendido que cada una debía hacer lo que considerará era lo mejor. Lo hermosa que se veía su gemela y el grupo de gente a la que frecuentaba la fueron llevando hacia el mundo de la moda, el modelaje y los reflectores. Un día en el cual había un casting importante, Dana cayó severamente enferma, por lo que pidió a Lorien ocupar su lugar, ésta de inmediato se negó, no quería nada que ver con eso, ella tenía más responsabilidades que ir a mostrar su cuerpo en telas caras y accesorios estrafalarios, pero tanta fue la insistencia de Dana, que terminó cediendo a las suplicas de la chica; la fuerza que proyectaba Lorien era algo que, por más que ella deseara pasar desapercibida no lo conseguía, el porte y esa forma un poco dura pero a la vez elegante, la hacía captar las miradas.
Sin dudarlo la chica obtuvo un contrato para estar en una de las agencias más reconocidas, de repente y sin quererlo se vio sumergida en un mundo que no le pertenecía, pero estando ahí era más fácil ayudar y velar por su gemela, ya que la chica tenía un padecimiento que ponía en riesgo su corazón. Hecho que habían desconocido hasta precisamente el incidente que la llevo a ese casting, así Dana y Lorien entraron al mundo de la moda.
La carrera de Lorien subió rápidamente como la espuma, la fuerza de la chica, sus formas de actuar y su educación la llevaron a abandonar prontamente las agencias y centrarse en representarse a ella misma, lo cual le funcionó a la perfección, despertando la envidia de mucha gente del medio. El estrés al que estaba expuesta era por demás enorme, pues no sólo cuidaba de sus estudios que concluyó perfectamente, sino que ahora estaba entre la prometedora carrera de modelo y el continuar con lo que ella había deseado, esa profesión de abogado. Era cierto, no le llenaba el modelaje, pero así cuidaba a su hermana y por primera vez sentía que lo que tenía era sólo por mérito propio, sin deberlo a nadie, ya no necesitaba de que la fortuna de sus padres cubriera sus gastos, salían por completo de su bolsillo, no sólo eso, ella podía pagarse ya sus nuevos estudios, había adquirido una nueva casa, auto y todo, absolutamente todo era ya fruto de su trabajo, por lo que optó por abrir una fundación con los recursos que ella no ocupaba, una que ayudaba a los huérfanos, recordando su propia vida y como un tributo a la memoria de su gemelo.
Ahora era momento de saber lo que haría, sí decidió que encontraría la manera de hacer ambas cosas, seguir modelando y estudiando leyes, eso la hizo tener que mudarse a Massachusetts para acudir a una de las mejores y más reconocidas universidades especialistas en leyes, Harvard Law School. Desde ahí empezó a combinar todas sus actividades, ayudada por Mc Creig, Dana y su asistente personal Carl.
Pocos sino es que casi nadie sabían que Lorien tenía dos vidas, la que más conocían era la de Modelo, para lo cual y por consejo de Mr. Mc Creig usarían el apellido creado para cuando Lorien adoptó a Danaely, que era VonDer Rosen. Nadie conocía que Lorienelle como se hacía llamar, era en realidad la figura enigmática L.E. VanDer-Luxen Bass, al menos hasta ahora.
Fue pasando el tiempo y al terminar sus estudios no sólo con excelente promedio, sino siendo ya figura en uno de los grandes despachos legales, se encontró que ambos mundos le exigían mayor presencia. Casi nada se le conocía sobre su vida amorosa, de por sí era complicado que se abriera a convivir con muchas personas, mas, que dejase que se acercaran a ella por razones románticas, pero todo era debido a que en sus años estudiantiles había conocido a un profesor, quién le había robado el corazón, hasta que un buen día se había ido diciéndole las cosas más hirientes y exterminando sus ilusiones. No, ella no entendió la razón, pero eso la llevó a obligarse a cerrarse aún más. Años más tarde había conocido a un ingeniero que sin él saberlo trabajaba para su compañía, sólo que resultó tener ya un compromiso, cuando Lorien lo supo, terminó la relación, pues ella sabía que era crecer sin padres y no era algo que deseara para los hijos de él. Esos hechos marcaron tanto su vida que se alejó por completo de las relaciones amorosas.
Al cumplir 31 años decidió irse retirando de las pasarelas, dedicándose por completo a asumir la dirección de los negocios familiares, por lo que empezó a viajar, a establecer convenios y diversificar el capital en otros muchos rubros. Danaely por su parte, sí se había retirado por completo, sólo que ella lo había hecho porque había contraído nupcias, centrándose por completo en su nueva vida de familia. Eso volvió a dejar a Lorien en un gran estado de soledad con un montón de gente a su alrededor, pero era distinto y quizás más doloroso. Finalmente un día que por negocios se encontraba en Nueva Zelanda casi sin querer se cruzó con una mirada azul, con esa fuerza casi eléctrica que le paralizaba por completo, sí, era nada menos que aquel chico al que amaba como a sí misma, Llolant, la sorpresa de verlo y la alegría de volver a tener cerca a su gemelo fue más que bien recibida.
Su hermano había también hecho una fortuna propia, aunque nada parecido a la herencia familiar, pero ahora que por fin tenía un lazo de su familia sanguínea, le ofreció retomar la parte que por derecho era suya, al principio él se mostró renuente pero terminó por aceptar ayudarle bajo sus condiciones y términos, finalmente L & L podrían reunirse. Después de algunos trámites que ella misma llevó sobre la veracidad de identidad de Llolant, ambos asumieron el control de VanDer-Luxen Corporation, de Bass Enterprise (empresa que entre todo lo que poseía era un portafolio considerable de cuantiosas acciones en ExxonMobil y otras muchas cosas) además de la Fundación Internacional “Little Blue Stars” que se dedicaba a crear estancias de calidad para huérfanos en situación apremiante.
Habían pasado ya casi 3 años de su reencuentro y el propio Llolant notaba que su gemela no era feliz, que si bien ella había decidido en algún punto hacer las cosas porque sentía que debía, no era lo que quería, menos lo que necesitaba, así que la impulsó a tomar vuelo, acodaron que se alejaría por completo de los reflectores, aunque no sería tan sencillo, pues a pesar de su lejanía de las pasarelas como modelo, ella continuaba ligada al mundo de la moda, a veces como inversionista, otras por las relaciones ahí creadas. Además de que aún necesitaría seguir al frente de ciertas cosas dentro de las empresas.
Después de arreglos y pormenores, pero gracias a sus contactos, Lloly consiguió que le obtuviera un empleo en Inglaterra, dónde pensaron sería buena idea empezar de nuevo. Si bien no era algo destacado, al menos le dejaba tiempo para que ella comenzara a encontrar a la verdadera Lorien, esa que se había perdido entre lágrimas ahogadas y pérdidas lamentables.
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Relato Previo a su arribo a Dublín
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Lorien emprendió así su viaje a Europa.
Hacía un par de días que había arribado, lo primero que debía hacer era empezar a acostumbrarse e ir viendo dónde encontraba una casa para poder establecerse, por el momento prefería alojarse en un hotel, pues al final no se tendría que preocupar mucho por el aseo y además eso le venía perfecto en lo que ponía en orden todo. Miró la cuidad por la ventana de la habitación, respiró, aún no sabía si lo que sentía era algo de exaltación por esa nueva faceta de su vida, o, una ansiedad que ponía su mente en shock, de cualquier forma ahí se encontraba, no tenía más que avanzar, no era una mujer de sentarse o quedarse a esperar a que le rescataran, no creía en el destino, menos en el príncipe que le salvaría, ella y sólo ella forjaba su vida, así que si en alguien podía confiar y sabía que era la única persona que en estos momentos podía ayudarle era ella misma. Sin más respiro profundo y caminó hasta la cama, tomó el bolso, revisó que todo estuviera en su lugar, luego se giró hasta dónde estaba el escritorio dentro de la suite y revisó los papeles que llevaría, después sin más salió.
Cuando entró en edificio dónde se encontraban las oficinas del despacho dónde laboraría, lo hizo con paso firme, tenía esa forma de andar felina y desenvuelta que tantas veces había practicado en las grandes pasarelas. En Duncan & Lewis Co., ya la esperaban. La llevaron hasta la oficina qué le habían asignado, a los pocos minutos entró su jefe, el asombro no se hizo esperar, ya que como siempre firmaba por sus siglas L.E. VanDer Luxen-Bass, era casi de suponer que esperaba encontrar a un hombre y no una chica. Las indicaciones fueron precisas y directas, tendría poco tiempo para ponerse al corriente y empaparse de los pormenores de algunos casos, además de tener que pasar un periodo de capacitación y exámenes para poder acreditarse haciendo con ello efectivas sus credenciales en esa parte del mundo.
Siempre había sido diestra en leer entre líneas y saber las intensiones, por lo que se dio cuenta rápidamente que su jefe estaba decepcionado al verle, pero no se dejaría vencer por eso, ese mismo día empezó a leer los archivos que le había dejado. También, conoció a Hendrix, su asistente. Un joven de cabello rubio y grandes ojos verde esmeralda el cuál de inmediato se dispuso a tenerle todo sobre los cursos y el material que requería para poder presentar las examinaciones para sus acreditaciones.
Después de 3 meses, estaba lista. Sin duda había sido más que ardua la labor de estudiar los códigos y reglamentos en los cuales debía basar su práctica, pero nada que le fuera completamente desconocido, ya podía litigar sin pasantía, pues en ese tiempo debía hacerlo a nombre de su jefe, ahora ya podía examinar sus casos y tomar sus decisiones. A pesar de que hasta el momento él seguía con dudas acerca de ella, en cuanto empezó a tener esa libertad para actuar, pudo demostrarle porque se había ganado las cartas de recomendación. La actitud de él fue cambiando poco a poco, aunque no siempre estaba de acuerdo en sus métodos y sus formas.
Con esmero fue ganándose un nombre, pues era diestra en las cuestiones de derecho comercial e internacional, empezando a volverse la especialista de las empresas que eran demandas por otras, ya sea por incumplimientos, fraudes o algunas inconformidades más de sus empleados o de alguna otra empresa.
Hasta ese momento había tratado de mantener un bajo perfil, pero era innegable que en algún momento algo estaría no tan en su control. A raíz del caso de una empresa naviera en dónde se había demostrado estaba coludida con cierto grupo reaccionario árabe, su vida había empezado a girar al borde un precipicio. Mientras todo esto pasaba, el propio despacho consideró que era mejor que saliera de la mira mientras todo se enfriaba. Al hablarlo con Llolant, él estuvo más que de acuerdo, pues se suponía que su hermana se involucrara en cosas que le gustaran realmente, no en aquello que se había acostumbrado a usar. Por lo que instalaron un despacho de arte, diseño y publicidad en Dublín. Allá sería simplemente Lorie Lowell, la cual se dedicaba al diseño, arte, fotografía y la decoración.
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Personalidad
El marcado rasgo dual entre su forma analítica y desconfiada, en contraposición con la parte extrovertida y audaz, hacen de Lorien un enigma. De fuertes valores de justicia, lealtad y compromiso, la llevan que siempre esté dispuesta a ayudar a otros, claro, siempre que bajo su análisis merezcan esta ayuda. Tiene la facilidad para intuir intensiones, por lo que a veces pareciera tener un sexto sentido que adivina hasta lo que piensan. Sólo que tiende a rehuir involucrarse demasiado con las personas. Su naturaleza la hace amante del campo, las flores, el bosque...
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Habilidades/Cualidades/Talentos:
Sin duda más que habilidad pareciera un don, pues sabe el utilizar las palabras, a veces diciendo sin decir, otras encontrando lo que busca sin que lo diga directamente, hace de ello un arma de doble filo. Además de tener talento para la cocina, cosa que sólo practica en privado como forma de consentir a sus seres amados. También posee cualidades artísticas. Es noble y posee una gran ternura, aunque esto último es algo que siempre ha deseado desaparecer, es un rasgo fuertemente marcado a pesar de su esfuerzo por ocultarlo. Practica equitación y esgrima, pues es amante de las cuestiones medievales.
Debilidades/Defectos/Fobias:
Demasiado exigente consigo misma, llevando su modo a ser casi un inquisidor en cuanto a sí se refiere, pues no se permite fallar, lo cual no es otra cosa más que tener el control de sus acciones para no sufrir. Miedo extremo a errar y a enamorarse, por pensar que si quiere a alguien, este se irá y es muy seguro que se quede sola. Tiene además fobia a nadar en aguas profundas.
Creencias:
De padre Católico y madre Cristiana, los cuales poco inculcaron sus creencias, al quedar huérfana llevó una vida plagada de escepticismo, dónde sólo imperaba la razón, pero la vida dio un vuelco y aunque no es exageradamente practicante, si es creyente de una fuerza superior. Por lo que tiene una mezcla sincrética de creencias. Practicante de la Kabbalah, la filosofía hinduista y el catolicismo.
Fisico:
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De ojos color cambiantes azul y verde, dependiendo del color de la ropa adquieren más matiz a uno u otro. Cabello cobrizo, aunque depende de la situación a tiende a teñirlo en diferentes tonos a veces llegando a usar algunos extravagantes y de fantasía. Sus rasgos faciales son refinados de corte de pera invertida, hacen que parezca más joven de lo que es, aunque también muestran su cambio de humor, la forma inexpresiva se da sólo y sí ella lo desea, aunque cada vez lo hace menos desde que Llolant reapareció en su vida. Labios rosados semi carnosos, dan aspecto a una boca pequeña y en forma acorazonada. Nariz fina no muy respingada que enmarca aún más los ángulos de sus pómulos; una ceja delgada y delineada, con largas y abundantes pestañas rizadas.
Su cuerpo es delgado y curvilíneo, sobresalen las caderas y piernas largas, con su 1.76 metros de estatura hacen que se vea agraciada. Usa pircings en el rostro, tanto en cejas como nariz, aunque no siempre los lleva.
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